Abre tu mente

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El viaje hacia el centro de la existencia, es decir, la exploración al interior de nosotros mismos es un camino lleno de interrogantes. No es una ruta sencilla, ni de corta distancia, de allí que muchas veces nos encontremos con ciertos titubeos.

Encontrarnos con los inmensos misterios que parecen no tener respuestas certeras puede ser desgastante para algunos. Por ello, la vida puede resultar más fácil al vivirla desde la periferia, al permanecer en un estado de subsistencia, hallándose con el mundo acorde a cómo lo dicta el exterior. Pero esa actitud a la larga tiene un coste.

Sólo se logra la plenitud de la existencia cuando se ha interiorizado y se vive desde la profundidad de nuestro ser. La satisfacción de vivir desde el yo profundo no es canjeable, ni tiene ningún parecido con la vida alineada a lo que la sociedad dicta.

Es por esto que considero importante reflexionar alrededor de una de éstas grandes incógnitas y que muchas veces puede provocar una especie de vértigo y nos obliga a anclarnos en cosas que no nos corresponden. El solo hecho de reflexionar, puede que no nos dé una respuesta segura y efectiva, pero habremos llegado a un lugar estable, desde el cual podemos contemplar las cosas sin afán, sin necedad, entregados a la belleza de la vida.

Y la pregunta que lanzo es: ¿Cuál es el sentido de la vida? Y de ésta se derivan tantas otras, pero solo mencionaré un par: ¿qué hacemos aquí? ¿por qué estamos experimentando la existencia?

Es un misterio aún. El hombre ha tratado de descifrar los enigmas construyendo una red de símbolos. La búsqueda de la respuesta a la interrogante de ¿qué es la vida? lo ha llevado a crear una cultura, edificar sistemas de los cuales pueda sujetarse y darle un sentido.

Desde la prehistoria hasta nuestros tiempos esa ha sido una de las grandes interrogantes de la humanidad. La búsqueda de una respuesta ha propiciado la evolución del mito a un pensamiento religioso, e incluso científico. Cada área de la cultura trata afanosamente de dar una respuesta. A veces la solidez con la que se lanzan las afirmaciones puede llegar a confundirnos. La historia ya ha arrojado muchos ejemplos, en los cuales se constata que ningún hombre en ninguna época ha gozado de tener la verdad absoluta, puesto que no hay una verdad absoluta, solo expresiones congruentes en sí mismas, sistemas que dentro de sí pueden ser válidos, pero que al sacarlos de su contexto se desquebrajan.

Lo repito: No hay una verdad única y absoluta. Al transitar en el sendero del descubrimiento de nuestro ser, de nuestra espiritualidad, eso muchas veces se percibe como un gran abismo. Entonces, ¿cómo continuar por un camino que no da certezas? ¿Cómo construir una vida y no sentir vértigo?

Fácil: Respira.

Al respirar y ser consciente de ello lanzas especies de anclas al presente. Te sujetas del aquí y ahora, porque eso es todo lo que existe. Llámalo magia, milagro, azar, como quieras, pero regocíjate en la belleza de existir.

Lo confieso, yo también tengo mis propias ideas. No son ideas sustentadas por la ciencia, quizás están más cercanas a la fantasía de mis novelas o poemas, pero en mis teorías más locas, he considerado que es parte del reto de la vida: Nunca saber por qué estamos aquí, pues el verdadero sentido es disfrutar.

Así que solo tenemos este ahora para respirar y percibir todas las maravillas que nos ofrece la naturaleza, las maravillas que experimentamos con nuestros sentidos, nuestras emociones. Vivir el presente, con un gracias infinito a Eso que hace posible que estemos aquí: la vida misma.

Y no con esto proclamo que se detenga la ciencia, o ya no se hable de religiones. Eso es parte también de ésta belleza, es decir, es interesante conocer los discursos que crea en hombre para interpretar la realidad, pero no debemos aferrarnos a ninguno como dogma total, al grado que neguemos cualquier otra verdad.

Es tan bello explorar el pensamiento de la humanidad, sin engancharse a una sola verdad; explorar por el solo hecho de expandir nuestra percepción y aceptar la paradoja. Nada de todo lo que he conocido es cierto y sin embargo todo es verdad.

Abre tu mente: Medita. Descubre la inmensidad de la vida, sin conceptos, intangible y perfecta en su cualidad de efímera.

Ábrete al cambio constante. Respira y contempla la belleza que brota frente a ti a cada instante.

Conquista tu Libertad: La libertad espiritual y la libertad intelectual.
-Sabrina T.S.

“Ante una mente que está quieta, todo un universo se rinde.”
-Lao Tzu

 

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Descubre tu verdad

Para crear la gran obra de tu vida requieres de abrir tus alas. Abrazar la libertad y despojarte de toda atadura, de todo aquello que no te permite actuar conforme a tus propósitos.

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Lo sé, tienes un anhelo que cumplir, y cada día te propones avanzar hacia él, pero a veces las cosas no parecen acomodarse. Puede ser que buscas un logro externo, o quizá tu camino va hacia el interior de ti mismo, y lo que anhelas es la realización de tu ser. Sea como sea, se experimenta de manera similar, como si algo te aprisionara, como si estuvieras dentro de una jaula de miedo, ira, complacencia, postergación, tantas cosas que se experimentan como limitaciones, y que no son más que cadenas de humo. Buscas la llave, afanosamente la buscas, porque tu anhelo es liberarte, lo sé, porque yo también lo he experimentado. Lo sé, porque es parte de la experiencia humana.
¿Cuántas veces te has detenido en medio de tu camino hacia la realización personal pensando que ya no puedes más? Como si una fuerza interna, o externa fuera contra ti y no te dejara avanzar. ¿Cuántas cosas dentro de ti impiden desarrollar tu potencial?
Lograr un objetivo no es tarea fácil. La felicidad es nuestra, pero haya que hacer un largo recorrido. Y no hay otro camino para acceder a ella sino es por los cielos de la libertad. Muchas veces, vamos, la mayoría de las veces, ese camino es de autoconocimiento, de reconocer que soy un ser libre.
Cuando aceptas que no eres las ideas que se te han impuesto culturalmente, al final ideo de los otros, dogmas de los otros, sino que dentro de ti pulsa el universo con todas sus posibilidades creativas, que eres una verdad única, que es solo tuya, pero a la vez te conecta con las otras e infinitas verdades y pueden moverse en armonía, es allí, en esa calma, donde encuentras el impulso para abrir tus alas.
Descubre tu verdad: La libertad infinita.
Esa libertad que ha sido tuya desde el inicio, pues es tu regalo al experimentar la vida, pero, paradójicamente, tienes que la labrarla.
La libertad es el impulso más puro que te sustenta en el logro de tus metas. Libérate del miedo, la ira, la necesidad de controlarlo todo. Todos los seres humanos que han dedicado su vida a la libertad han coincidido en dos puntos: para ser libres hay que amar, y la tendencia natural de la vida es guiarnos hacia esa libertad.
Ama y si es necesario pide ayuda… No te roba nada solicitar una guía, leer un libro, instruirte en cosas que te ayuden a impulsar tu vuelo, siempre y cuando no caigas en las trampas de la comodidad: seguir el camino del otro.
Deja de actuar de acuerdo a tus carencias, sea la falta de autodominio, ansiedades, emociones inestables o mente agitada. Recuerda que seguir un impulso inmediato muchas veces no es una cualidad del ser libre, sobre todo cuando ese impulso nos arroja hacia el abismo: un vicio, una dependencia, una obsesión insana.
Pero no te aflijas si te has empujado a actuar de forma no-libre. En éste juego, todos estamos aprendiendo a volar, y no hay libertad sin lucha. Es tarea de todos aprender a actuar conforme al alma.
Experimenta qué es ser libre. Cómo es vivir en el amor, la verdad y la exaltación de la vida.
Recuerda, tú eres la gran obra que estás creando. Ámate y hazlo con libertad.
-Sabrina T.S.

“Que nada nos defina, que nada nos sujete, que la libertad sea nuestra propia sustancia.”
-Simone de Beauvoir

 

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Conviértete en estrella

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(Reflexiones sobre la vida espiritual)

Cuando hablamos de vida espiritual, muchas veces creemos que se trata de interceder sobre religión, misticismo, e incluso rituales. Si bien, estos tres medios pueden ser utilizados como canales para que el hombre comience a explorar su espiritualidad, no se pueden considerar como el fin. Ser espiritual no se ciñe a una receta, como lo mencioné en el texto Abre el cielo.

Comprender las cosas del espíritu no depende de ceñirse exclusivamente a las reglas de una ideología, de practicar ciertos y cuales rituales; muy por el contrario, al comprender que somos espíritu-energía en movimiento nos elevamos en la alegría y regocijo de nuestra propia libertad, y cabe destacar que una cualidad de la libertad es la no dependencia.

Por lo tanto tu evolución de tu ser, no se subordina a la práctica de un ritual, no es apego forzoso a las ideas que ha construido el propio hombre sobre lo que es ser espiritual. Existen tantos caminos espirituales como tantos seres vivos.

Sin embargo, no hay un camino definido de lo que es ser espiritual… podemos tomar a consideración estos tres puntos:

1.-Eres parte de un todo, de un poder más grande e indefinible

2.-Reconoces ese poder dentro de ti

3.-Compartes ese poder que hay en ti

Existe una palabra que unifica a éstas tres claves: Poder. Pero no es el poder de dominio, o deseo de subordinar a otros, eso es poder malinterpretado. El poder que menciono es poder que vivifica, crea, construye.

Eres creación, formas parte de la creación, y tienes el poder de crearte a ti mismo. Sin embargo, ese poder tiene una semilla más profunda. ¿Cuál es esa semilla? El amor.

Todos los grandes maestros nos lo han dicho. Las enseñanzas de Jesús, Budha, el Dalia Lama, pueden resumirse a eso a explorar y manifestar el amor. No es un cliché, una frase hecha, ya lo mencionó Agustín de Hipona (354-430) ama y haz lo que quieras. El amor es poder, es fuerza, es la verdadera causa del movimiento.

No soy quien para decirte cuál es el camino que debes de seguir. Esa es tu decisión, solo te invito a que abras tus alas: Vuela, brilla, sé ave surcando el cielo, crece, evoluciona, reinvéntate; podrías incluso convertirte en una estrella cuando despliegues la hermosa luz que habita dentro de ti.

Y en ese camino, en ese vuelo, disfruta cada momento de tu experiencia de vida. Reafirma a cada segundo que estás vivo, dispuesto a amar incondicionalmente a tu ser. Porque cuando avanzas en tu misión, tu propósito estás reivindicando tu propio amor, y a la vez estás reafirmando el amor con que el universo te creó.

Ser espiritual es manifestar la luz, el poder del amor y potencial de creación.

Tú eliges el camino.

-Sabrina T.S.

 

“No te quedes satisfecho con historias, cómo le han ido las cosas a los demás. Revela tu propio mito.”
-Rumi

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Felicidad: camino y dirección

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El arte está lleno de fuentes de inspiración. En lo personal, cuando requiero de un estímulo para avanzar en el camino, me gusta contemplar una pintura, leer un poema, o dejarme llevar por los pasajes de una pieza musical, pero en específico la Novena Sinfonía (Sinfonía n.º 9 en re menor, op. 125) de Beethoven, me transmite una pasión pocas veces identificable en otra manifestación o creación humana.
Hay algo casi mágico en el cuarto movimiento, estamos ante una sinfonía excelsa, que se ha elevado sobre sí misma, y que ha superado a todas sus antecesoras. No identifico, desde mi muy particular punto de vista, otro momento de la historia del arte, donde se vea, de forma tajante un enorme parte aguas, casi como si entre el tercer movimiento y el cuarto a Beethoven se le hubiera concedido una vara que abriera las aguas de la historia de la música.
Cuando imagino el momento del estreno, no puedo dejar de pensar en el compositor, sordo, sin poder escuchar su propia creación, ni la ovación del público complacido ante tan grande creación, y me pregunto: ¿Habrá sido consciente el compositor de la grandiosidad que había construido? No podemos dar una respuesta certera, pero indudablemente la pieza, la historia alrededor de la pieza nos dan pauta para reflexionar en múltiples sentido.
No es gratuito que el último movimiento, se haya convertido en alegoría de la libertad, llegando a considerarse como herencia espiritual de la humanidad. Desde 1972 es el himno de la Unión Europea, justamente una adaptación de la sinfonía, por parte Herbert von Karajan.
Sin embargo, si bien la música del compositor tiene un gran poder, no hay que dejar de lado el poema que tomó Beethoven para la parte coral, pues en sus letras se encuentra la semilla que fructificó tan magnífica maravilla.
A los 23 años de edad (en 1793), Beethoven tenía ya intención de musicalizar el poema de Friedrich Schiller An die Freude, publicado en noviembre de 1785, traducido al español como A la alegría, y hoy más conocido como Oda a la alegría.
Schiller (1759-1805) lo que buscaba con su poema era plasmar la idea de que aunque el destino del hombre es la libertad, el desarrollo completo de ese destino debe desembocar en la alegría. Lo que nos habla de que el anhelo por la alegría y la felicidad es parte intrínseca de la condición humana, independientemente de la época.
En el poema encontramos bellas y profundas reflexiones sobre la trascendencia humana, la fraternidad entre los hombres y el sentido de la vida. Memorables son las líneas:
Corred, hermanos, seguid vuestra ruta,
Alegres, como el héroe hacia la victoria.

Y aunque el poema fue escrito hace más de doscientos años, en esencia, los anhelos del hombre decimonónico no parecen ser tan distintos a los del hombre actual. ¿Quién no anhela una vida con buena fortuna o felicidad?
Tal parece ser el móvil de la existencia humana, y por mucho que los filósofos, poetas, artistas han reflexionado sobre ello, las respuestas parecen no satisfacer del todo.
Es algo paradójico… el hombre que anhela una vida feliz, pasa más tiempo pensando en qué es un vida feliz y pensando cómo debe ser una vida feliz que haciendo lo elemente: Viviendo.
Ya desde la Grecia antigua Aristóteles afirmó en su ética de Nicómaco, que todos están de acuerdo en que la felicidad es el principal bien para los seres humanos, pero existe una considerable diferencia de opinión en cuanto a lo que consiste la eudaimonia, cuyo significado es felicidad: proviene del vocablo griego eudaimonia. Se compone de eu (bueno) daimon (espíritu) mas el sufijo –ia (que se refiere a cualidad)
Sin embargo, Aristóteles no hablaba de momentos particulares, sino de una vida entera que ha sido bien vivida.
De seguir el postulado aristotélico, podemos entender que eudaimonia no es un camino subjetivo, sino la práctica de asuntos que realmente merecen realizarse. Así, el concepto que tenían los griegos, sobre eudaimonia, difiere de la perspectiva actual, donde se ve la felicidad como una identificación subjetiva de los propios valores, cada persona elige su propio camino de felicidad.
En la actualidad muchos son los que consideran que la felicidad se encuentra en la obtención de bienes materiales (dinero, relaciones por estatuts, éxito, fama) pero, ¿es en verdad eso la felicidad? La filosofía nos enseña que la felicidad es tener una vida con significado, de autoconocimiento, es decir, plena a nivel interior.
Para recordar la importancia de armonizar nuestra vida con el significado más profundo, algo vinculado con el cosmos, tal como lo señala Schiller en su poema:
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir.

Así, si bien la búsqueda de la felicidad es algo que nos unifica como humanos, el significado que le damos varía, pero en algo debemos coincidir que tanto la felicidad, como los momento que dan alegría, provienen de la práctica de virtudes autorrealización, crecimiento; de superar limitaciones, tener metas y trabajar para alcanzarlas, con un propósito y sentido de vida, para ser auténticos y crear nuestra mayor obra de arte: nosotros mismos.

-Sabrina T.S.

“La felicidad es el significado y el propósito de la vida, el fin de la existencia humana.”
-Aristóteles

Te invito a que nos sigas a través de Tinta de Sol Channel. Nuestro siguiente video reflexiona sobre: Cinco posturas ante la felicidad, el cual se subirá al canal el próximo 30 de diciembre 2017.

Mas información en:

http://philosophytosmile.tintadesol.com/2017/12/felicidad-camino-y-direccion.html

Reconoce tu poder

¿Cuál es mi mayor poder? Es una pregunta fundamental cuando emprendemos el viaje hacia la realización de nuestros sueños.

Hoy vamos a reflexionar sobre el reconocimiento de nuestras propias aptitudes, sobre la importancia de descubrir e identificar la luz que nos guía en el trayecto hacia la creación de la vida que aspiramos.

Al decidir transformarte buscando una existencia mejor, acorde a tus anhelos, una vida celebrada desde el alma, también has de decidido asumir la responsabilidad de ser creador activo de tu ser, y para tal efecto es necesario conocer todo tu potencial y desplegar tu mayor virtud. Actuar y coexistir desde esa fuerza interna que te permite ser luz, aún en valles de sombras, roca firme en medio de la tempestad, e incluso un par de alas gigantes dispuestas a volar sobre cualquier cielo, pues solo al conocer de forma profunda tus cualidades lograrás dar forma a tus anhelos.

Te invito a que te hagas un par de preguntas: ¿cuál es tu mayor poder? Y ¿qué cosas extraordinarias podrías lograr con ese poder?

Reflexiona las respuestas, puedes escribirlas, o incluso te puedes expresar pintando, realiza un dibujo, concéntrate en los colores, o bien, deja que se revele tu fuerza frente a un hermoso paisaje. En realidad no es importante verbalizar la respuesta, no es necesario ordenar palabras. En realidad el objetivo es que sientas ese poder, que experimentes la energía que hay en ti.

Percibe tu fuego interno, ese rayo que ilumina tu camino, te guía, te impulsa más allá de los límites impuestos.

Experimenta que todo es posible, pues eres parte de la armonía del universo. Incluso tu propio sueño, tu propio deseo es una manifestación de la riqueza de la vida. La vida necesita de tu, para avanzar. Siente como tu poder te guía hacia tu misión. Accede a tu fuente inagotable de talentos. Percibe esa hermosa sensación de saber que: ¡Eres único!

Todo aquello que deseas está en Ti. No necesitas nada más. Fluye y no te aferres al miedo, a la incertidumbre. Escapa de toda ficción de conflicto, de no-merecimiento, no minimices tu poder. Vacíate de conceptos falsos, de esas ideas erróneas que tienes sobre ti mismo, esas que te hacen creer que no podrás lograr tu gran sueño.

Libérate de juicios y descubre tu incalculable poder. Deja que la vida te atraviese y con profundo amor reconoce quién eres: Poder ilimitado.

Deja que brote tu propia luz y avanza en tu viaje hacia el interior de tu ser, para que explores tu realidad abundante.

Eres amor, paz, fuerza, energía en expansión. Experimenta la magia de vivir. Vive en la magia de amarte. Reconoce tu más grande poder: Tu amor propio.

Tan solo vive y disfruta el camino, atrévete a gritarle al mundo: ¡Estoy vivo y soy feliz! Toma conciencia de lo grandioso y maravilloso que eres. Atrévete a saltar y deja que tus alas expandan.

Vive desde la experiencia de tu corazón: Sonríe, eres un milagro.

Pues eres potencial puro, ya que eres parte de la grandeza de la vida.

Tu poder es seguridad.

Tu poder es tranquilidad. Sabes que el universo te guía, que a cada acción, a cada decisión conquistas y evolucionas.

Tu poder es la paz de tu corazón. Recuerda la frase de Siddharta Gautama, más conocido como Buddha: “La paz viene del interior, no la busques afuera.”

Gracias permitirme compartir éste mensaje. Te invito a suscribirte al blog, así como al

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Tinta de Sol, Filosofía para sonreír, te envía abrazos de Luz.
-Sabrina T.S.

 

 

 

¿Quién es el héroe?

En la búsqueda de la realización personal hay una pregunta clave: ¿Quién es el héroe? La respuesta marca la dirección de nuestros pasos, nos conduce a la senda.

Cuando dejas a las opiniones de los otros determinar el camino de tu destino te minimizas, pues estás depositando tu poder creador en los demás, en algo externo, en algo que no es tuyo. Les das un poder que no les corresponde, ya que están desvalorando tu propia capacidad como agente moldeador de tu existencia. Así que, ¿estás dispuesto a vivir una vida solo para estar bien otros? ¿para ser confortado, evitar ser juzgado, o incluso por temor al rechazo?

Date cuenta, solo tienes una vida para hacer lo que quieres… Y el universo ya ha puesto todo a tu disposición para que logres tus mayores anhelos. Pero, para activar ese poder que yace en ti, has de aceptar una condición: Deberás transformarte en tu propio héroe.

Pero, ¿qué implica asumir la responsabilidad de tu destino? ¿abandonar incluso una creencia religiosa? No necesariamente, incluso es necesaria una conciencia universal, una ligación con algo supremo,  concebirte como una ser cósmico, que experimenta una vida humana, así podrás desplegar todo tu potencial, así enfrentarás y superarás cualquier obstáculo pues el universo, llámalo Dios, Naturaleza… te guía y bendice.

Pero, volvamos a la activación tu poder: La primera trampa a superar es la ilusión de quién soy. Necesitamos conocernos a nosotros mismos, para descubrir y recuperar nuestro poder interno. Salir de toda falsa figuración que genera el poco o escaso conocimiento de quienes somos. La mayoría de las personas están muy seguros de conocerse, pues ante la pregunta ¿quién eres? Viene una respuesta casi inmediata. Creemos que somos un nombre, una nacionalidad, un rango social, una profesión, o incluso una lazo de parentesco. ¿Cuántos hay que reafirman su ser a partir de la familia de la cual provienen, o incluso se definen a si mismo por sus lazos de pareja? Pero,  eso no eres tú. Ni el concepto que tienes de ti mismo, ni tus lazos personales. Tú eres algo más, y tu vida se mueve en algo más valioso.

Bien, en este punto retomaré el tema que prometí tratar en el texto anterior Camino en espiral el  Núcleo de Identidad Personal (NIP).

Raúl Gutiérrez Saénz (2006) en su libro Introducción a la Antropología Filosófica, ha hecho un desglose de lo que es el NIP, elemento indispensable para el reconocimiento de nuestra autenticidad.

En la búsqueda de la respuesta al quién soy, debemos mantenernos abiertos a una experiencia íntima con nosotros mismos, reconocer nuestras emociones y vivencias, con apertura al cambio. Éste reconocimiento nos permite estar sujetos a nuestra propia naturaleza, y experimentar una de las más bellas paradojas de la vida: Ser Tú, un ser abierto al cambio, pero sin perderte de ti mismo.

Pero, vamos a entender es qué es el NIP y su naturaleza.

NIP es el ser en sí mismo, el ser sustancial y no los accidentes o elementos de nuestra periferia. El NIP  es aquello que posibilita todos los aspectos conocidos como fenómeno humano, es en definitiva lo que permite ser Yo mismo, un ser auténtico y valioso.

Sin embargo estamos acostumbrados a vivir a la orilla de nuestro verdadero ser, más como el filósofo Raúl Gutiérrez Sáenz (2006) menciona, la bella emociona, más no el concepto de belleza.

¿Qué significa esto? Que no radica en tu nombre, apellido, profesión, estatus social tu verdadera fuerza. Necesitas sumergirte en la profundidad de tu YO para revelar tu dinamismo y crecer.

Para ello voy a mencionar a grosso modo los cinco elementos fundamentales para entender el NIP, los cuales son: El ser sustancial, calidad de sujeto, el yo profundo, el campo de conciencia, la existencia productora de su estructura.

El ser sustancial o núcleo nos permite entender que nuestra naturaleza es algo que permanece a lo largo del tiempo a pesar de las vicisitudes. Recordemos que el NIP está abierto al cambio, pero curiosamente las partes periféricas, las cuales no son nuestra esencia se resisten a la transformación, ¿cuáles son esas partes periféricas? Los accidentes, las circunstancias como el status, títulos, profesión, que solo nos dan una ilusión de armonía y felicidad.

Enfocarnos en nuestra calidad de sujeto es asumir la responsabilidad de nuestra conducta, pues no somos objetos, no somos cosas movidas por agentes externos. Somos seres que expresan y actúan con responsabilidad.

Vivir desde el yo profundo es manifestar seguridad en relación a nuestro ser. Esto implica que aun cuando falten elementos de seguridad externa, hemos de mantener nuestro equilibrio interno, pues no radica el reconocimiento de tu poder en posesiones, relaciones o actividades externas, sino que te enfocas en ti mismo. Y esta seguridad es un arma activa, indispensable para tu viaje espiritual, para saltar tras tus sueños, pues no temes a los cambios inminentes, no te paraliza la variedad de nuevas facetas que podrás descubrir en tu viaje de transformación.

Y puedes vivir en un estado luminoso, encontrarte contigo mismo como fuente y campo de conciencia que te permitirá conocer la esencia de la felicidad, pues ésta nace de ti mismo, de tu Núcleo de Identidad Personal. Eres tú mismo difundiendo un modo de pensar en el resto de las experiencias cotidianas. Tú eres luz iluminando tu propio camino.

Con ello la existencia se transforma en la propia generadora del orden. Tu vida se convierte en algo más realista, pues reconoces a la existencia como productora de su estructura. Es decir, el ser humano no es un ser terminado, con un destino fijo e inmutable. El ser humano se construye con cada uno de sus actos; dicho en palabras de Raúl Gutiérrez Sáenz, el ser humano es una existencia que produce su propia esencia.

Así, tu capacidad para transformarte en el héroe de tu propia vida no es una ilusión, es quizás una de las verdades más poderosas. Reconocer que eres el héroe de tu propia vida es de vital importancia al emprender tu vuelo. No hay viaje espiritual, no hay logro verdadero sino eres Tú el protagonista de tu propia historia.

 

-Sabrina T.S.

 

“La libertad está en ser dueños de la propia vida.”
-Platón (427 AC – 347 AC)

 

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Camino en espiral

Camino en espiral
Iniciaré con una idea clara: Tener una vida espiritual nos guía en el camino hacia la conquista de nuestros sueños.
Y debo ponerla al inicio para resaltar el objetivo de ésta entrada, pues antes de explicar esa primera idea vamos a dar algunas vueltas por otros conceptos necesarios para poder entender lo que pretendo exponer .

La primera vuelta que vamos a dar es alrededor del concepto de espiritualidad.
¿Qué es la espiritualidad? ¿A qué me refiero con tener una vida espiritual?

Es necesario hablar sobre la espiritualidad y la importancia de construir un sueño desde ésta perspectiva, pero no quiero sonar a gurú o seguidora del new age. Tampoco pretendo que se relacione el término con algo místico, o incluso psíquico.

Así, primero habré de definir qué es la espiritualidad, a qué hace referencia y a partir de allí dar sustento a mi frase inicial: tener una vida espiritual nos guía en el camino de la conquista de nuestros sueños.

Pero antes de definir qué es la espiritualidad, tomemos otro atajo, pues he de esbozar a qué tipo de sueño me refiero.

Es una verdad, quien trabaja arduamente, quien no cesa, tarde o temprano logrará sus objetivo. Es así de maravilloso el potencial del ser humano. Pero te has preguntado, ¿por qué muchas veces después de haber logrado algo que anhelábamos con pasión nos sentimos vacíos? ¿A caso no lo deseábamos con fervor? ¿Será acaso que habremos idealizado la situación y en realidad no era algo tan extraordinario como para transformar nuestra vida?

Creo que la mayoría de las personas hemos pasado por ello. Deseamos cosas, situaciones con mucho entusiasmo, pero cuando lo logramos, la exaltación y el impulso parecieran haber sido solo una ilusión. Y sabes, efectivamente, era solo una ilusión. Pues basamos nuestras ambiciones en perseguir cosas que no corresponden a nuestro verdadero sueño, el sueño alineado con nuestro propósito de vida.

Por eso aun cuando logres lo anhelado no te sentirás satisfecho, y pasarás de la euforia, de la satisfacción momentánea a una nueva necesidad. Entonces viajarás por la vida siempre insatisfecho. Podrás acumular bienes, recuerdos, experiencias de adrenalina, pero siempre estarás deseando más. Y eso es a causa, lo repito, de que no se está cultivando la vida desde el nivel de tu espíritu. Podrás hacerlo desde tu ser físico, mental, incluso a nivel del alma, con tus emociones, pero tu anhelo no está en relación con tu verdadero propósito, cuestión que solo se reconoce desde el mundo espiritual.

El sueño que se persigue desde nuestra más profunda realidad es algo que nos edifica, aporta, revoluciona. Y para lograrlo no solo es necesario construirlo desde el exterior, tener largas jornadas de trabajo, cazar oportunidades, además de eso es menester hacer un profundo reconocimiento de nuestras habilidades internas.

¿Alguien podría negar que el propósito de la vida de Bernini fue crear majestuosas esculturas? ¿O que la misión de Beethoven fue revolucionar el mundo de la música desde sus sinfonías?

Cada uno de nosotros venimos a transformar el mundo. No hay condiciones para ello, algunos desde el arte, o desde la ciencia, la tecnología, las relaciones humanas, la psicología… hay tantas posibilidades como tantos seres humanos.

Pero, ¿cómo se puede identificar ese sueño, si crees que aún no lo tienes localizado? Y digo así… crees que aún no lo tienes, pues estoy segura que hay algo muy grande que sueñas. Todos hemos venido con un propósito a ésta vida y de muchas formas se nos revela.

Piensa en eso que ves como algo más que grandioso, y te emocionas de solo imaginarlo, incluso puede ser que de momento no lo contemples como algo propio, pero te fascina la idea de ver manifestaciones sobre eso: escuchar música, planear, investigar sobre ciencia. Todos tenemos temas que nos apasionan. Incluso, en éste momento puede parecerte un imposible, pero en el fondo de ti sabes que puedes hacerlo.

Entonces, ¿qué se debe hacer para identificar y trabajar en tu verdadero propósito? Vivir desde el nivel del espíritu.

Al vivir al nivel de tu espiritualidad, necesitas también conocerte a ti mismo. Sin embargo dejaré ese tema, sobre el autoconocimiento y la exploración de tu Núcleo de Identidad Personal para la siguiente entrada, así no damos más vueltas por ahora.

Y nos enfocamos en el punto: ¿qué es la espiritualidad?

En la actualidad hay una especie de boom por estos temas, cosa que en sí es bueno, pero algunas veces se confunde el término y se termina pervirtiendo la base de la espiritualidad. Se ha llegado a enredar la espiritualidad con dependencia sea religiosa, doctrinal, práctica de algún ritual, que en realidad son solo medios, en algunos casos, para avanzar por el camino espiritual.

Desde la antigüedad el hombre ha vivido su espiritualidad. En cada momento de la historia encontramos un modo distinto del hombre de interpretar y relacionarse con esa parte que es intrínseca a su naturaleza. No solo somos cuerpo y mente.

Vamos a encontrar una gran cantidad de definiciones, pues incluso su aclaración depende del contexto filosófico, ideológico en el que se expone.

Visto desde el ángulo de la filosofía, se puede describir como la oposición con la materia. En el argot común muchas veces se nomina a una persona espiritual como alguien sensible o poco interesado por lo material. Incluso algunos grupos religiosos le han dado una connotación negativa, hablando de que lo espiritual es perteneciente al mundo del demonio.

Pero, yo no me refiero ni a la espiritualidad que es solo oposición de lo material, ni a renunciar al mundo físico en sí, como tampoco entro en la dualidad de opuestos.

Desde el ángulo que expongo, y que va más ligado a una filosofía oriental, o incluso de pueblos ancestrales, o a las enseñanzas de Cristo y Buda, pero lejos del dogma religioso. La espiritualidad de la que te hablo es tu propia esencia: ser consciente de que eres algo más que un cuerpo, y entrar a la dimensión que está mas allá de tu propio pensamiento, una dimensión donde te reconoces sin tiempo, ni forma, conectado con todo lo existente.

La espiritualidad es abrir tus sentidos a la voz de la naturaleza, del cosmos, para intuir el mundo, saber sin necesidad de los métodos utilizados por el pensamiento racional. La espiritualidad de la cual hablo es paz en tu mundo, pues armoniza la totalidad de tu ser; y es a la vez diálogo, interno y externo (con la naturaleza, cosmos y lo divino).

La espiritualidad es el camino que recorres conectado con el Todo. Es descubrir tu Yo ligado al infinito, y por infinito me refiero a que desde el mundo espiritual no hay tiempo ni forma. Te reconoces sin etiquetas, sin limitaciones, no hay barreras de ningún tipo.

Una buena práctica para reconocer tu parte espiritual es la meditación, como también el contacto con la naturaleza. Respira, siente tu cuerpo, o contempla el paisaje, el volar de las aves, el brillo de los astros, y desde allí puedes preguntarte:

¿Crees que estás aquí para que el mundo cambie?
¿Qué aportarás al mundo?

Tu respuesta es tu clave de acceso para conocer tu verdadero propósito.

Y aquí vuelvo a mencionar: tener una vida espiritual nos guía en el camino de la conquista de nuestros sueños.

Pues partes desde tu esencia más pura, y escuchas a la naturaleza, y te guías de la sabiduría del hombre que a lo largo del tiempo ha explorado el mundo espiritual.

Sin embargo, todo esto debes descubrirlo por ti mismo. No hay dogmas, no hay lineamientos específicos.

La espiritualidad se manifiesta ante ti, se descubre.

Por tanto para identificar tu sueño, o bien abrirte a recibir las señales que te guiarán en tu camino debes partir desde ti mismo. Puedes tener guías, orientarte a través de ciertas doctrinas, pero recuerda que un verdadero Maestro no obliga a sus alumnos a pensar lo mismo que él.

Muchas veces el camino se puede presentar no-lineal o con varias cuervas, como éste texto que parece no tener un sentido coherente, como un camino en espiral.

No hay direcciones correctas: descubre tus propios caminos.

El verdadero diálogo es entre tú y el universo.
El verdadero compromiso es solo entre tú y el universo.

-Sabrina T.S.

“En cada hombre, en cada individuo, se contempla un mundo, un universo.”
Giordano Bruno